Dedicados a los hijos de putas politicos dominicanos

Este articulo me lo mandaron via email para que lo pusiera en este blog anticcorrupcion y como no tiene desperdicio lo pongo aqui a tento a mi.

Pendejadas de los rateros politicos dominicanos… la iglesia tambien baila en este baile corrupto.
Independientemente de que éste oficio haya dejado de ser importante, es meterse en camiseta de once varas por lo complicado del asunto.

Hoy me ha dado sin embargo por hacer una meditación, no sobre el estado vergonzoso de la política (que la verdad, además de desastrosa, poco me interesa), sino de los cuadros sociales vinculados con ella y que forjan opiniones, conductas y decisiones que van más allá de lo que parece.

Y un cúmulo de preguntas me vienen al coco:

¿Para quién trabajan los diputados y los políticos, o más bien, para quién deberían de trabajar?
¿Es esta gente servidora del pueblo o no lo es?
¿Buscan representar al pueblo, para qué?
¿El sueldo que perciben — quién se los paga?

Y si el gasto sale de nuestros esfuerzos, ¿Debemos pagar la rapacidad de esta gentuza que se dedica a robar, a engañar?

Yo nos hago estas preguntas porque son justamente los políticos, encubiertos en su atmósfera de invulnerabilidad, los que se rasgan las vestiduras encubiertos bajo un velo de legalidad —olvidémonos de los conceptos de dignidad y decoro— son los primeros en no cumplir con su deber, en jugar el juego de las traiciones, en ser una carga para el pueblo, en hacerle daño al país que los vio nacer bajo su cielo.

Porque hoy en Venezuela las disputas por el poder no son otra cosa que espectáculos que no tienen nombre. Un partido de poderosos ladrones, que los actos de impunidad y favorecimiento de “amigos del poder” son un hecho. A mí no me interesa que se despedacen —que se maten si quieren por el jodido poder—, pero las preguntas que he hecho siguen vigentes.

Todos ellos viven del tesoro público, viven del pueblo, de todos nosotros. Todos ellos. Para decirlo con claridad, todos los políticos son, sin excepción, empleados del pueblo, pues. Y si son empleados del pueblo, entonces el pueblo es el jefe de los políticos. Y si el pueblo es el jefe de los políticos, pues…. Que se aguante el pueblo, que se joda el pueblo.

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