El caso de la Cámara de Cuentas es otro hecho que nos indica lo desordenado que estamos como nación, a pesar del discurso oficial, y lo mucho que nos falta por recorrer para una real institucionalidad.
La población debe estar muy atenta a la podredumbre que denuncian los propios miembros de la dependencia estatal llamada a fiscalizar las cuentas nacionales.
De entrada la carta pública de Henry Mejía, Julio Beras, José Maceo, Luis Yépez, José Gregorio, Alcides Decenas Lugo y Freddy Almonte denunciando lo que entienden males que afectan la Cámara de Cuentas la inhabilitan , éticamente, para cumplir el trabajo que le asigna la ley.
Lo que comienza mal, no termina bien. Los miembros de la Cámara de Cuentas fueron seleccionados por el Poder Ejecutivo que envió una terna al Senado de la República y se conformó con epígonos.
El patrón de nombramiento de los miembros de la Cámara de Cuentas siguió el camino de años anteriores. Se designa personas afines a los intereses del partido de turno. Esa ha sido la historia.
Eso le restó credibilidad para realizar un buen trabajo, pero que no puede ser de otra forma cuando su bautizo fue el escándalo del incremento de los salarios.
Ahora los miembros de la Cámara de Cuentas se destapan con la denuncias de irregularidades de parte de su presidente. Ahora ponen sobre el tapete los amarres para emitir un juicio a favor de Angel Lockward y el famoso caso de los cupones. Ahora se pone en evidencia que se contrató un instructor de golf para enseñar a los miembros de la Cámara de Cuentas, a costa de los recursos del erario. ¿Qué más nos traerán los próximos días?
No hay que ir muy lejos, no se necesita ser un lince o un zahorí para saber que esa Cámara de Cuentas está descartada para fiscalizar las cuentas nacionales y ser poderosa aliada en la lucha contra la corrupción administrativa. Los hechos así lo atestiguan.
La Cámara de Cuentas podrá servir para pagar buenos salarios a sus miembros, para emitir recomendaciones a fin de excluir de un expediente a quienes estén acusados de corrupción y para cualuqier otra cosa, menos para cumplir con el papel que le asigna la ley.
Reconozco que dentro de la Cámara de Cuentas hay personas honorables, pero cuando se va a los cargos públicos a obedecer orientaciones políticas esos atributos se evanescen.

Eli Heiliger. Nació San Pedro de Macorís, egresado de la Escuela de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ha laborado en los diarios El Nuevo Diario, Ultima Hora, El Sol, El Día, Radio Mil Informando, ElCaribecdn.com, Revista Ahora, entre otros medios. Ha sido enviado especial a más de veinte países.
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